Ponerse una jaula de castidad es fácil. Tómate tu tiempo, haz cada movimiento con cuidado y no fuerces nunca nada. Esta guía te acompaña paso a paso para colocarla correctamente y comprobar que queda bien ajustada. También encontrarás trucos y precauciones prácticas, basados en situaciones reales.
1. Prepara tu cuerpo y la jaula

Antes de ponerte la jaula de castidad, dedica unos minutos a limpiar tu cuerpo y todas las piezas para llevarla en unas condiciones más higiénicas.
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Limpia bien la zona íntima. Si tienes prepucio, retráelo también para limpiar debajo, ya que puede resultar más difícil hacerlo una vez puesta la jaula.
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Limpia la jaula, el anillo y las demás piezas. Seca bien cada elemento antes de colocártelo.
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Pon el pene bajo el agua fría. El frío ayuda a que se retraiga y facilita su colocación.
También puedes afeitarte o utilizar un lubricante adecuado. Ninguna de estas dos cosas es obligatoria y ambas pueden tener inconvenientes. Más adelante las veremos con detalle, junto con otros consejos útiles para facilitar la colocación.
2. Coloca el anillo

Colocar el anillo suele ser el paso más delicado durante los primeros usos. Tómate tu tiempo y sigue los pasos que aparecen a continuación, sin forzar nunca.
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Pasa los testículos a través del anillo. Introduce primero uno y después el otro. Si te cuesta, desliza el anillo desde la parte inferior del escroto y tira suavemente de la piel a través de la abertura para guiar los testículos.
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Pasa el pene a través del anillo. Inclina suavemente el pene hacia abajo y pasa el glande por el anillo. El pene debe estar completamente flácido para que puedas hacerlo sin forzar. Una vez que haya pasado el glande, tira suavemente del pene para colocarlo en su sitio.
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Ajusta y orienta el anillo. El sistema de fijación de la jaula debe quedar por encima del pene, nunca debajo de los testículos. Comprueba también que el anillo esté bien ajustado. Debe sujetarse alrededor de la base sin apretar demasiado.
3. Introduce el pene en la jaula

El anillo ya está colocado. Sitúa la jaula delante del pene y deslízala poco a poco, siempre sin forzar.
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Guía el pene hacia el interior de la jaula. Desliza la jaula hasta que el glande entre en ella y después introduce el resto del pene hasta llegar al anillo.
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Alinea la jaula con el anillo. Cuando ambas piezas estén en contacto, alinea las varillas, los pasadores o el sistema de fijación correspondiente para que encajen correctamente, según el modelo.
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Comprueba el montaje antes de cerrar. Asegúrate de que las piezas estén bien encajadas y de que no quede piel atrapada entre la jaula y el anillo.
4. Cierra la jaula y comprueba el ajuste

La jaula ya está colocada. Ahora toca cerrarla y comprobar que queda bien ajustada.
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Cierra la jaula. Coloca la cerradura o el candado y utiliza la llave para cerrarla. Comprueba que el mecanismo haya quedado bien asegurado.
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Comprueba que quede bien sujeta. Tira ligeramente de la jaula para asegurarte de que no se separa del anillo y de que todo permanece en su sitio.
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Comprueba el ajuste y la comodidad. Camina unos pasos y prueba distintas posiciones: sentado, en cuclillas y tumbado. Asegúrate de que nada tire de la piel, apriete demasiado o cause dolor. Si notas molestias importantes, quítate la jaula y revisa el ajuste antes de volver a intentarlo.
¡Enhorabuena, ya tienes puesta tu jaula de castidad! Antes de llevarla durante más tiempo o entregar la llave a otra persona, dedica unos instantes a leer los trucos y precauciones que encontrarás a continuación. Te ayudarán a evitar las molestias más habituales tanto al colocarla como durante su uso.
Trucos y precauciones para llevar tu jaula de castidad
Estos consejos no son imprescindibles, pero pueden ayudarte durante los primeros usos o cuando te resulte difícil colocarte la jaula.
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Utiliza lubricante solo si es necesario. Una pequeña cantidad puede facilitar la colocación cuando la piel ofrece resistencia, sobre todo con una jaula de tamaño reducido. El lubricante de base acuosa es compatible con todos los materiales de las jaulas, pero se seca rápido y puede volverse pegajoso. El lubricante de silicona dura más, pero no es adecuado para las jaulas de silicona.
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Ten cuidado con el afeitado. Afeitarse antes de ponerse una jaula puede parecer práctico y dar sensación de limpieza. El problema llega cuando el vello vuelve a crecer: la piel puede picar o irritarse. Debajo de una jaula, eso puede resultar molesto enseguida. Si tu piel suele reaccionar mal después del afeitado, es mejor evitarlo.
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Mantén la llave a mano. Empieza llevando la jaula unas horas en casa antes de plantearte un uso prolongado o diario. No entregues la llave inmediatamente a tu keyholder. Debes poder quitarte la jaula fácilmente si surge un problema de ajuste o aparecen molestias importantes.
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Ten cuidado con los anillos con bisagra. Algunos modelos incorporan este tipo de anillo. Suelen facilitar la colocación porque no necesitas pasar el pene y los testículos a través de un anillo cerrado. Sin embargo, antes de cerrarlo, comprueba que no haya piel en la zona donde puede quedar atrapada. Un pellizco no suele ser grave, pero puede resultar doloroso y desagradable.
Cuando hayas colocado y probado correctamente la jaula, puedes establecer quién guarda las llaves, cuándo está permitido quitársela y durante cuánto tiempo llevarla en nuestro contrato de castidad personalizable.
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